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martes, 5 de octubre de 2010

El príncipe de los ahorcados

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Apuntes - por Pilar Alonso.


Así fue como apodó la prensa de la época a George Maledon (1830-1911), el verdugo oficial del juez Parker en Fort Smith, estado de Arkansas. Durante los veintidós años que permaneció en el cargo, ahorcó a más de sesenta reos y se vio obligado a disparar a otros cinco que trataban de huir.

En ocasiones procedía a ejecuciones múltiples, la mayor de las cuales se produjo el 3 de septiembre de 1875, día en el que iban a ser colgados seis hombres – tres blancos, dos nativos americanos y un negro-. Y como el morbo no tiene ni edad ni nacionalidad, el acontecimiento se convirtió en todo un espectáculo, con periodistas venidos desde St. Louis o Kansas City y más de cinco mil personas asistiendo en directo a la ejecución. Y es que, no en vano, al juez Parker se le conocía como “el juez de la horca” por la gran cantidad de condenas a muerte de sus juicios.

En 1894 Maledon se retiró del servicio y abrió una tienda en Fort Smith. Y poco después sucedía una tragedia. Su hija de dieciocho años, Annie, fue asesinada por Frank Carver que, aunque fue condenado a muerte por el juez Parker, apeló y consiguió cambiar la sentencia por cadena perpetua.

Fue tal el disgusto de George Maledon que abandonó Fort Smith y pasó el resto de su vida interpretando un show al que asistieron cientos de personas. En ellos hablaba de su trabajo y mostraba reliquias de sus ahorcamientos: sogas, piezas de los patíbulos y fotografías de sus víctimas.

George Maledon fue el verdugo que más reos ejecutó en toda la historia de los Estados Unidos.
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lunes, 8 de diciembre de 2008

De quita y pon

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Apuntes - por Pilar Alonso


James Scott, duque de Monmouth (1649-1685), era hijo natural de Carlos II de Inglaterra y de su amante, Lucy Walter. Nació en Holanda, adonde su padre había tenido que exiliarse tras la decapitación de Carlos I en 1649.

En junio de 1685 desembarcó en Dorset, dispuesto a enfrentarse a su tío Jacobo II, que era católico, hacerse con el trono de Inglaterra, del que se consideraba legítimo heredero, y restaurar el protestantismo. Una vez en suelo inglés, no pudo reunir más que un pequeño ejército de unos 3.000 soldados de infantería, sin experiencia alguna y compuesto en su mayoría por artesanos. Enfrentado al ejército nacional en Sedgemoor (Somerset), fue derrotado y capturado.

La Rebelión de Monmouth no supuso en ningún momento una amenaza real para la Corona, pero pasó a ser conocida por la sangrienta represión que la siguió. El proceso, que se denominó el Tribunal Sangriento, lo llevó el juez Jeffreys, cruel, vengativo y conocido como El Juez de la Horca. Más de trescientos rebeldes fueron condenados y ejecutados y un número mucho mayor fue deportado a las Indias Occidentales.

El duque de Monmouth fue llevado a la Torre de Londres y decapitado el 15 de julio de 1685. El verdugo no debía andar muy fino aquel día, pues hicieron falta al menos cinco hachazos para cercenar su cabeza.

Pero, hay que ver cómo son las cosas, no había un retrato oficial del duque que, a fin de cuentas, y por ilegítimo que fuera, era el hijo de un rey. Así es que dicen que, ni cortos ni perezosos, volvieron a coser la cabeza al cuerpo para que, según ellos, la expresión fuese lo más natural posible.

Y así se pintó su retrato, de autor desconocido, que hoy se expone en la National Gallery de Londres.
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