viernes, 14 de noviembre de 2008

Entrevista a Rufino Fernández por "La sombra del mercenario"

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Rufino Fernández es profesor de escuelas de negocios. Ha realizado excavaciones arqueológicas en yacimientos de la época prehistórica, íbera, romana y alto medieval y divulgado trabajos sobre el mundo antiguo. Ha editado cuentos en antologías y en revistas del género y una novela, sobre acoso moral y perversidad, titulada ¡Acorralado!.
Con la simpatía y la amabilidad que le caracterizan, Rufino Fernández ha accedido a contestarnos esta entrevista basada en su último trabajo: “La sombra del mercenario”, finalista del premio de Novela Histórica Alfonso X el Sabio y de la que existe una magnífica presentación en youtube.




¿Cómo nació Abato, el mercenario protagonista de la novela?

Pues verás… quise contar una parte de la historia antigua desde el punto de vista de un íbero, y creé el protagonista que habría de vivir la Segunda Guerra Púnica enrolado en el bando cartaginés. Le di una vida intensa y los años suficientes como para que pudiera contar desde su larga experiencia. Le doté de una voz adecuada a los años y al tiempo que le tocó vivir. Puse su persona al servicio del cartaginés, y lo hice bajo la costumbre de la institución íbera de la “devotio”. Un código de lealtad único en aquel tiempo. El guerrero quedaba ligado de por vida a su “jefe” con el propósito de no sobrevivirle y, por lo tanto, con la misión de defenderle hasta la muerte. Vínculo que lleva aparejado el sentido del honor. Una vez hecho esto, le situé en un lugar apartado desde donde pudiera contar sin influencias externas. Imaginé una atmósfera que pudiera reflejar un sentimiento agridulce y sombrío. Y luego, cuando todo estaba a punto, bauticé al personaje con el nombre del héroe de la primera historia gráfica que leí de pequeño. Sólo tuve que quitarle la primera letra. Ese fue mi pequeño homenaje al cuento, a aquella historia gráfica que leía de pequeño, como tantos, y a la que tantos lectores le debemos un tiempo maravilloso, el gusto por el afán de aventuras, y el placer por la lectura.


En los “Agradecimientos” mencionas el apoyo a su proyecto de Gisbert Haefs. ¿Es Abato en la novela de Rufino Fernández un alter ego del Antígono de la del escritor alemán?

No lo es. Muchas novelas históricas están contadas desde la voz de un personaje testigo o protagonista, de edad avanzada. Esa puede ser la única coincidencia. Un narrador con la edad suficiente como para relatar acontecimientos que interesaran al lector. Pero ahí termina la coincidencia. Abato es Abato. No podría relatar lo que relata, desde otra piel. El agradecimiento a Gisbert Haefs se debe a que le conocí cuando yo ya había iniciado la novela y le conté lo que tenía pensado hacer y me dijo que le parecía un buen proyecto. Luego fue una de las primeras personas que leyó el manuscrito una vez terminado. Si escribiera aquí la respuesta que recibí de su parte, parecería yo un autor falto de modestia. Le gustó, y me lo hizo saber comentando pormenores que mostraban una lectura completa del manuscrito. No solo eso. Más tarde se ofreció a suscribir su opinión en la portada del libro. Hasta ahí llega su generosidad para conmigo y el libro, así que tiene mi agradecimiento. Él lo sabe, porque mantenemos el contacto.


¿Por qué elegiste alternar la primera y tercera persona en el narrador?

Fue una sugerencia de mi editor, Carlos Pujol. Me hizo notar la fuerza que tendría la voz, si Abato contaba las reflexiones y acontecimientos más cercanos en el tiempo, en primera persona, y su propia memoria se convertía en narrador en tercera. Esa tercera podía contar los acontecimientos más lejanos, como una cámara que lo registra todo pero que duda, en ocasiones, de lo que vio o sintió el protagonista debido a los años transcurridos. Probé una y otra vez hasta que quedé satisfecho del resultado. Creo que ayuda a dar profundidad al personaje sin que su voz persistente se le haga pesada al lector.


¿No crees que la originalidad del planteamiento de las dos voces narrativas, puede representar un problema para el lector? Tengo la impresión que los párrafos escritos en primera persona cortan el desarrollo de algunos acontecimientos con las reflexiones del mercenario y, pese a lo sugerentes que son en la mayoría de los casos, pueden entorpecer la lectura. Más aún si tenemos en cuenta que muchas de esa
s reflexiones giran en torno a los mismos temas y pensamientos.


La idea de alternar las dos voces pretende facilitar la lectura. Es un recurso para poder contar dos tiempos narrativos (presente y pasado lejano), pero, además, sirve para dar descanso al lector de vez en cuando, de los acontecimientos de acción que cuenta esa voz narrativa en tercera. lo que cuenta es en la mayoría de ocasiones escenas de acción, de batalla, de cuerpo a cuerpo, y si toda la novela mantuviera esa tensión, es posible que el lector sintiera el agotamiento de la gente en campaña. Esa es la razón que deje respirar al lector. incluso me conviene que mantenga el interés por los sucesos que esa tercera persona, esa parte de la memoria del viejo, cuenta. Por otro lado, en el desarrollo de la novela debo medir las descripciones y las imágenes poéticas, que podrían servir para hacer lo mismo: hacer que el lector descanse de tanta acción. No quise abusar del recurso. Preferí hacerlo dejando ver, de vez en cuando, las reflexiones del viejo mercenario.Esto me da pie a responder a la segunda parte de tu pregunta. La memoria de ese viejo parece errática. Incluso cuando interviene la voz en tercera en algunas ocasiones cuenta sucesos de los que no está muy seguro (en ocasiones dice "parece"). Pero te decía que la memoria del viejo Abato va hacia atrás y adelante en los episodios que rememora. Parece errática, e insiste en algunos elementos que parecen haberse convertido en obsesión (el lobo, la muerte, los dioses). Pero es que es la memoria de un viejo, no la de una persona joven. La del viejo se llena de imágenes y recuerdos que persisten sobre los demás. Además, Abato se siente más anciano desde que cree que vive un mundo que ya no es el suyo. El entorno que le rodea es despoblado y muy pocos elementos vienen a cambiar su modo de vida. Ese lobo participa de su reducido mundo. no solo físico, el de su memoria también se achica y da la impresión que ese espacio, cada vez más reducido, se llena más y más con sus otras obsesiones: los dioses, la muerte...


Junto a Alejandro Magno y Julio César, Aníbal es considerado uno de los mayores estrategas de la Antigüedad. ¿Qué le diferencia o le distingue de los otros dos?

Opino que hay más elementos que les une, que aspectos que les diferencien. Los tres tuvieron una visión amplia del mundo conocido. Los tres tuvieron que desarrollar su estrategia enfrentados a los políticos y asesores de sus propios estados. Los tres adquieren poder a la muerte de sus respectivos padres. Los tres dejaron una obra inacabada. Y desde luego… lo que les une por encima de todo lo demás… su gran capacidad estratégica. ¿Qué les diferencia? Sus vidas. Sus planes personales, sus territorios…


En la novela hay muchas frases de una fuerza y una belleza tremendas. Quisiera resaltar dos de ellas, la primera justo al inicio: “Pero por aquel entonces no podía saber que el amor duele más que la muerte y que la lealtad se convierte en razón de vida” y la otra: “Pero el mundo no es tan grande como uno quisiera cuando pretende perderse de la vida”. ¿Es sólo Abato quien habla o lo hace también una parte del autor?

El autor pone en boca de los personajes aquellos pensamientos que cree que pueden ser propios del personaje. Según siente, según vive, según cree…


El episodio de la pérdida del ojo de Aníbal es brutal. ¿Realmente se vació él mismo la cuenca del derecho cuando perdió la vista?

Era un tiempo de hombres duros y acciones fuertes que marcaban la diferencia entre pusilánimes y valientes. Si recuerdas el pasaje del enfrentamiento entre los dos romanos que deben luchar por su vida poco antes de bajar de los Alpes, verás que no les es ajena la muestra del valor supremo en momentos críticos. Y ese episodio está contado por una fuente clásica romana.


Abato se granjeó pronto, y casi con un solo episodio, la confianza de Aníbal, que lo incluyó en su mando. ¿Realmente resultaba tan fácil acceder a un puesto de tanta importancia?

Una de las cosas que dijo Gisbert cuando le conté mi idea, fue que era verosímil, ya que sabemos que Aníbal llevaba íberos en su mando. Gente de confianza. Y así es. Colocar a Abato en ese puesto de confianza no es sólo licencia de autor. Hacía años que Aníbal vivía en Iberia. Había luchado en la Turdetania contra caudillos íberos y también había enrolado en su ejército a jefes y cabecillas de tribus que buscaban una salida ventajosa a su situación. De hecho… Aníbal y los cartagineses aprendieron muchas cosas de aquellos pueblos del sur, beligerantes ante la ocupación púnica. No solo el uso de la falcata, la famosa espada íbera, sino aspectos de la propia estrategia en la contienda: por ejemplo la guerrilla. Así que Aníbal conocía bastante de las habilidades de aquella gente y quiso utilizarlas en su provecho. Buscó el consejo de cabezas íberas, igual que buscó los brazos diestros de los íberos enrolados en sus tropas auxiliares.


En la batalla en Capua, nos presentas a un Publio Cornelio Escipión un tanto inepto. Arriesgó inútilmente la vida de sus hombres y pasó casi un año sin poder luchar debido a sus propias heridas ¿Es el mismo que más tarde sería conocido por “El Africano”?

No. No es él. Pero no fu él solo el que no supo enfrentarse al púnico. Hubo otros muchos generales ineptos. Éste era padre del que sería conocido mucho más adelante como “el africano”.


La pérdida de Siracusa y la muerte de Arquímedes, Abato las achaca a la traición de un tal Rucio Supino, que provocó la apertura de las puertas de la ciudad para que entrasen las centurias romanas. Si no me equivoco, el tal Rucio es un personaje de ficción. ¿Cómo se mezclan la realidad y la ficción en La sombra del mercenario? ¿Qué más personajes o situaciones imaginarias ha creado el autor para apoyar la trama?

La mayoría de personajes pertenecen a la historia real, asimismo las situaciones. Rucio es uno de los escasos personajes ficticios, pero en cambio lo que sucede con la entrada en Siracusa pertenece al campo de la verdad histórica. O sea, sigo la máxima de Lukács, cuando dice algo así como que la novela histórica tiene como propósito principal ofrecer una visión verosímil… y que han de utilizarse hechos verídicos aunque los personajes principales sean inventados. Desde el punto de vista de novela, desde luego que mi intención es que el relato proporcione el mayor placer al lector. No olvidemos que es novela histórica. O sea, ficción histórica.


Me han llamado la atención los ritos funerarios. En al menos tres ocasiones se habla de guerreros bailando y luchando sobre las tumbas de los fallecidos. ¿Podrías explicarnos con más detalle en qué consistían ese tipo de inhumaciones?

El ritual funerario más propagado era el de la cremación. Y la mayor muestra de respeto al difunto era ofrecer sacrificios en su honor y agasajar al muerto con la lucha de parejas sobre su tumba o mientras su cadáver ardía en la pira funeraria. Es muy conocido el ritual tras la muerte de Viriato. Lo citan Apiano y Diodoro: aseguran que su cuerpo ardió en la pira y se inmolaron muchas victimas. Y que los soldados, formados en orden de batalla, corrían alrededor entrechocando sus armas y cantando las glorias del caudillo. Estuvieron así hasta que las llamas se apagaron. Luego, recogieron las cenizas del héroe, y las depositaron en una vasija de cerámica, en un pequeño hueco, junto a sus armas, y levantaron alrededor un túmulo de piedras. Cuentan las fuentes que sobre éste túmulo lucharon muchas parejas en sacrificio por el caído.


Tal vez uno de los episodios más llamativos sea el enfrentamiento de un Abato ya retirado con un oso. Cuando el mercenario consigue matar al animal y resulta herido, hace algo que puede parecernos realmente repulsivo…

Es cuestión de supervivencia. La tripa del oso aún está caliente. Por otro lado, la nariz de Abato ha convivido en múltiples ocasiones con el olor de las vísceras humanas desparramadas por los suelos. Hace mucho que dejó de sentir asco. Así que tiene claro lo que hay que hacer… y lo hace.


¿A qué se debía el respeto que parecía mostrar Aníbal hacia el cónsul Fabio y que no prodigó a otros romanos?

Parece que Fabio da muestras evidentes de inteligencia a lo largo del relato. No quiero desvelar aquí sus estratagemas y las ideas que hace que incluso el propio Senado dude de su capacidad. Por lo novedoso de éstas. También está la entrevista que mantienen ambos. Los dos generales se miden en la oratoria. No es fácil decir que es lo que inspira el respeto del cartaginés por el romano, pero quizá fue el tesón con que llevó a cabo un plan establecido por encima de las presiones políticas de su propia gente. Eso y darse cuenta de adonde podía llegar el peligroso Minucio.


La historia de Belio, el gladiador, supongo fue la historia de muchos íberos en aquellos tiempos. ¿Sentían especial predilección los romanos por los luchadores de esta parte del Imperio?

Los íberos eran muy respetados como combatientes. Eran famosos por su destreza en el cuerpo a cuerpo. Manejaban la falcata con gran habilidad. Tenían gran capacidad de adaptación al terreno en el que luchaban. Así que fueron enrolados en todos los ejércitos de aquella época. Encontramos íberos en el bando romano, el cartaginés, el macedonio, el siracusano, etc… Por ejemplo, en uno de los mapas que acompaña el libro puede verse que había mercenarios íberos en Sicilia, por la distribución que se aprecia en el mapa comprendemos que luchaban en diferentes bandos.
En cuanto a los gladiadores íberos o hispanos… hubo una buena cantidad de ellos. Lo sabemos gracias a los epitafios leídos a través del estudio de la epigrafía. Recuerdo la cita de una lápida en Córdoba que nombra a un “mirmillón” hispano vencedor en varios combates y que fue liberado tras alcanzar una palma y una corona.
Otra de las grandes cualidades que buscaban en el íbero era su código de lealtad una vez puesto al servicio de su nuevo señor. Ya he explicado más arriba el ejercicio de la “devotio”.Ese juramento de lealtad. En la relación de Abato con Aníbal debemos ver esta institución íbera. Vínculo que lleva al honor y el sentido del honor. Lealtad por encima de todo. Bueno… en el caso de Abato…. de casi todo… pero dejemos al lector que descubra...


Uno de los aspectos más llamativos de la novela es la cantidad de muertos de uno y otro bando que terminaban en el suelo tras las batallas. De setenta mil infantes y cinco mil jinetes comentas en Cannas, y eso en un solo enfrentamiento. ¿Qué sucedía con todos esos cadáveres que quedaban tras la contienda?

Si había tregua los bandos retiraban a sus muertos y les ofrecían el rito de la pira funeraria, si no daba lugar… los cadáveres formaban parte del festín para las alimañas y las aves carroñeras.


Según la novela, Aníbal no entró en Roma por algo que tiene que ver con un tal Asclapio. ¿Se conoce por qué el cartaginés no entró en la ciudad, estando como estaba a sus puertas?

Sobre éste tema han corrido, y corren, ríos de tinta. “Aníbal ad portas” es la frase famosa que describe esta situación. Se han hecho muchas cábalas. Historiadores más o menos contemporáneos de los hechos trataron de hallar una explicación. Historiadores actuales han tratado de hacer lo mismo. Unos y otros imaginando y suponiendo. Pues bien, llego yo y doy respuesta al asunto. Una respuesta posible. La mía desde luego. Pero de eso se trata ¿no?


El inicio y el final de la novela se centran en el único personaje femenino relevante de la novela: Imilce. ¿Qué hay de verdad en lo que cuentas?

Bien…no vamos a desvelar demasiado de lo que acontece con éste personaje. Prefiero que lo descubra el lector, pero puedo recordarte que no es el único personaje femenino que aparece y por lo que respecta a la palabra “relevante” tampoco estaría muy de acuerdo. Tengo una amiga que opina que de las dos féminas con papel importante que aparecen…una es inteligente y la otra tramposa, solo que duda de quien es quien y se pregunta si Abato lo sabe.


Una curiosidad: Aníbal y Escipión el Africano murieron el mismo año. En la novela apuntas el modo en que perdió la vida el cartaginés. ¿Podrías ahora ampliar un poco esa información y contarnos cómo y por qué se suicidó?

Es sabido que Aníbal no quiso dar oportunidades a los romanos. También es sabido que Roma no se contentó con destruir Cartago y arrasarla hasta los cimientos. Quiso llegar hasta Aníbal para zanjar sus cuitas con el mundo cartaginés. Es evidente que Aníbal no les quiso dar esa satisfacción y prefirió desaparecer antes que la mano enemiga lo hiciera por él. Se dice que instantes antes de morir dijo algo así como que era tiempo de liberar a Roma de sus inquietudes, ya que no tenían la paciencia de aguardar la muerte de un anciano. Escipión moriría enfermo en su finca, poco más tarde.


Deduzco que escribir novela histórica representa un ingente trabajo previo de documentación. ¿Piensas continuar en el género?

Así es, y el que lea la novela lo verá. Pero he procurado que no se note tanto como para tapar la historia y el modo de contarla. He antepuesto el relato, la visibilidad. Quiero que el lector entre en la novela, que se introduzca en la historia. Yo a cambio estoy dispuesto a contársela sin apabullarlo con información. Prefiero que se encuentre junto a los personajes, que huela la humedad de una tarde en la montaña, que note en su garganta la sequedad del desierto, que se recree en los paisajes y que escuche el fragor de la batalla. Que sienta la fuerza del cuerpo a cuerpo y doble su cintura para esquivar el cuchillo de algún galo con mala leche. Quiero que vea lo que yo le muestre y, a cambio de tanto esfuerzo, estoy dispuesto a recompensarle. Y lo haré dejándole que descanse con las reflexiones del viejo guerrero, esa voz gastada que le dejaré oír de vez en cuando.


¿Algún proyecto en perspectiva del que puedas adelantarnos algo?

Lo siguiente está en manos de mi agente, Sandra Bruna, es otra novela histórica. Pero ésta se desarrolla entre los siglos IV y V de nuestra era, en el Imperio Romano, justo cuando se desmorona por los ataques fronterizos de los bárbaros y por la expansión del cristianismo dentro del propio imperio. Puedo decir que seguiremos la vida de una mujer, y que un grupo pagano tendrá un papel relevante en la historia. Incluso veremos que un cuerpo de élite, con un encargo de vital importancia para el futuro del culto pagano, se introducirá entre las corrientes cristianas y tratará de subvertir la situación. Y seguiremos a la mujer en un viaje que nos llevará hacia un lugar sorprendente.


Muchas gracias por tu tiempo, por una novela muy recomendable y por la oportunidad de esta entrevista, y mucha suerte en tus próximas publicaciones. Si quieres añadir algo más...

Gracias a ti y a tu interés por el libro. Sólo recomendar a quien desee ver el video-trailer de promoción de la novela, que lo haga entrando en
www.youtube.com y buscando por “la sombra del mercenario”. Vale la pena porque no es un trailer típico a base de refrito de imágenes. Todo lo que aparece en él es original, ah! y está hecho por mis hijos.

Gracias!!
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