sábado, 16 de enero de 2010

Hellenikon - Luis Villalón Camacho

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Reseña - por Pilar Alonso

Ediciones Ehové, Febrero 2009
Género: Novela
239 páginas


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Grecia, siglo V a. C. Arimnesto es un espartano que ha desertado del ejército y se ha instalado en las inmediaciones de Atenas. Allí trabará contacto con Cavílides, un campesino a quien salvará la vida.

No tardará en descubrir que su deserción acarreó graves consecuencias para la familia del hombre al que enviaron en su busca y de la que ahora se siente responsable.

Aunque su deseo es llevar una vida tranquila dictada por los dioses, los acontecimientos del momento le impedirán cumplir con ello y se verá obligado a luchar de nuevo, en esta ocasión contra los persas que pretenden invadir Grecia.

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Creo que estamos asistiendo a un resurgir de la Grecia clásica. Tras el éxito de las películas Troya y 300 no son pocos los libros que hacen alusión a ella, ya sea en forma de novela, ya sea en forma de ensayo, o incluso de cómic.

Hellenikon es uno de esos libros, una novela ambientada en la Grecia de los años 506-427 a.C. en la que un espartano, Arimnesto, deserta de su ejército y se va a vivir a las proximidades de Atenas, donde rehará su vida. De fondo, algunos de los acontecimientos más interesantes de la época: la democracia de Atenas, las Termópilas, Maratón o Salamina.

La trama principal es atractiva, los personajes también lo son y sus poco más de doscientas páginas se leen casi del tirón. Esos son sin duda sus puntos fuertes.

Pero también tiene sus puntos débiles y, para mi gusto, uno de ellos es precisamente su falta de extensión. El autor dibuja un fondo plagado de acontecimientos sobre los que el lector pasa deprisa y corriendo para llegar al siguiente y es que, hay que reconocerlo, esos años dieron para mucho. Condensar tanta historia en tan pocas páginas es arriesgado: el lector puede sentirse un poco apabullado ante tanta información, especialmente al inicio. No habría estado mal que el autor, a través del narrador o de alguno de los personajes, nos hubiera puesto en antecedentes acerca de lo que nos iba a contar, resultaría útil para los que no estén familiarizados con la historia griega.

La novela está magníficamente ambientada, de hecho, lo está tan bien que incluso da algunas cosas por sabidas y eso puede confundir a más de uno. Afortunadamente, a medida que transcurre la trama algunas de ellas se van aclarando y otras descubriendo. Tal vez, con un poco más de extensión, el autor podría haber ido rellenando esos huecos y la sensación de precipitación no sería tan acusada, al menos en mi caso.

Los personajes son sugerentes pero, en tan poco espacio, apenas nos da tiempo para cogerles cariño, para saber más de ellos. Excepto tal vez en el caso del protagonista y del campesino Cavílides, en los que ha profundizado un poco más, hay muchos otros igualmente interesantes de los que apenas traza un esbozo.

Pese a todo, la he disfrutado. Al principio me confundían los términos griegos, al final me había familiarizado con ellos. Creo que ese sentimiento de “lo griego”, ese hellenikon que da título a la novela, ha quedado perfectamente plasmado. El modo en que los dioses parecen dictar todos los actos de la vida, el retrato de una sociedad que es más que el reflejo de sus costumbres se perfila con nitidez a través de todas sus páginas. Y ése es, para mí, el mayor logro de este libro.
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2 comentarios:

Oscar González dijo...

Coincidimos en el hándicap de las escasas 200 páginas... Una novela mejorable en algunos aspectos, pero que apunta maneras.

ARIODANTE dijo...

Hola, Pilar. A mi Hellenikon es una obra que me encantó. Y que, pasado un tiempo de rigor, volveré a releerla para disfrutar como disfruté cuandl la leí por primera vez. Su estructura es perfectamente clásica, y a mi me parece que su longitud es adecuada. No soporto esos tochos donde aunque te guste la historia, te hacen tragar miles de detalles que no necesitas saber para disfrutar y emocionarte con la acción de los personajes.
Creo que es una obra que se sale de las habituales novelas históricas, sin que por ello hayamos de desmerecer a las otras, pero creo que esta es verdaderamente una novela muy racional y a la vez, poética y emotiva.