
Apuntes - por Pilar Alonso
A Herodoto, historiador griego del siglo V a.C., se le considera el padre de la historiografía. En su obra Historia, compuesta de nueve libros, realiza un recorrido por la Historia global de la Antigüedad, de vital importancia para los autores que le sucedieron.
Entra las muchas curiosidades y datos interesantes que aparecen en su obra, quisiera destacar hoy una que figura en el libro I, donde el griego habla sobre Babilonia.
Entra las muchas curiosidades y datos interesantes que aparecen en su obra, quisiera destacar hoy una que figura en el libro I, donde el griego habla sobre Babilonia.
Según Herodoto, una de las "vergonzosas" costumbres de los babilonios consistía en que toda mujer babilonia debía sentarse en el templo de Afrodita y entregarse una vez al año a un hombre extranjero. Debían tomar asiento, colocarse una corona de cordel en la cabeza, y aguardar a ser elegidas. Había muchas mujeres, unas que llegaban y otras que se iban, y las más adineradas aguardaban en el interior de espléndidos carruajes, acompañadas de su séquito, para no mezclarse con las otras mujeres.
Los pasillos eran recorridos por los hombres, que hacían su elección. Ninguna mujer podía regresar a su casa sin que un extranjero hubiese puesto dinero sobre sus rodillas y se hubiese acostado con ella fuera del santuario. Al colocar el dinero, él debía decir “Invoco a la diosa Mílita” (que era como conocían a Afrodita). La cantidad de monedas no era importante, podían ser muchas o pocas, pero ella no podía rehusar en ningún caso, ya que ese dinero se consideraba sagrado. Debía seguir al primero que se lo ofreciese.
Cuando había cumplido su deber para con la diosa, podía regresar a casa. Todas las dotadas con belleza y buena figura, continúa Herodoto, regresaban muy pronto.
Las menos agraciadas podían pasar hasta tres y cuatro años esperando cumplir la costumbre.
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