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jueves, 21 de julio de 2011

La reliquia de Rasputín - William Valtos

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Reseña - por Pilar Alonso. Publicada originalmente en http://www.ciberanika.com/


La Factoría de Ideas, Febrero 2011
Género: Novela
384 páginas



En un pueblo de Pensilvania se descubre una mano cercenada en perfecto estado de conservación, guardada en una caja de seguridad que no se ha abierto en cincuenta años. Junto a ella, escrita en antiguo eslavo, una nota asegura que se trata de la mano derecha de Rasputín.

Todos los que entran en contacto con ella empiezan a morir misteriosamente y el comisario Víctor Rhostok se encargará de una investigación que deberá enfrentarse a las más arraigadas supersticiones rusas.
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Sin duda la figura de Rasputín es una de las más controvertidas de la historia del siglo XX. En torno a él se han tejido infinidad de leyendas, en muchos casos condicionadas por los datos que sobre él legaron a la posteridad sus enemigos. Y es que de éstos tenía muchos, según comenta el autor de esta novela. Los generales le odiaban por su pacifismo, los ricos porque tomó partido por los pobres, los conservadores porque apoyó los derechos de los judíos, la Iglesia porque representaba una amenaza para su poder, los políticos por su influencia a la hora de nombrar cargos y la nobleza por la proximidad que tenía con la familia real.

Para averiguar qué hay de cierto y qué de leyenda en torno a su figura habría que hilar muy fino y cribar toda la información que hay sobre él legada por sus contemporáneos. De lo que no hay ninguna duda es que se trataba de un personaje singular. Nacido en el seno de los mujik, campesinos pobres, ya destacó durante su infancia como adivino y curandero y llegó a disfrutar de la confianza de la familia del zar, especialmente de la zarina, a cuyo hijo Alexei parece que salvó la vida en varias ocasiones.

Fue el hombre más poderoso de su tiempo y se granjeó no pocos enemigos que, finalmente, acabaron con su vida. Pero hasta en eso fue excepcional. Tras sobrevivir a una gran dosis de cianuro suministrada por los conspiradores, que lo dieron por muerto, le dispararon en el pecho, pero tampoco acabaron con él. Se levantó y tras agarrar por el cuello a su verdugo salió de la casa. Un experto tirador le disparó en dos ocasiones y falló, y la tercera bala le dio en la cabeza. Le aplastaron el cráneo a golpes, lo envolvieron en una alfombra y lo tiraron al río helado. Dos días más tarde, cuando su cadáver se recuperó de las aguas, se determinó que había perecido ahogado.

Parece que la figura de Rasputín, según comenta el autor al final de libro, está siendo objeto de revisión en Rusia, y que algunos sectores están barajando la posibilidad de su canonización en el 2016, cuando se cumplan cien años de su muerte.

Pues bien, ese fascinante y controvertido personaje es el que William Valtos ha elegido como punto de partida para tejer un thriller ambientado en la actualidad, en una zona de Pensilvania en la que habitan comunidades de rusos llegados de su país durante el primer cuarto del siglo XX para trabajar en las minas. La zona, empobrecida tras el abandono de los yacimientos, conserva el espíritu y las supersticiones de aquellos que la poblaron y los descendientes mantienen casi intactas las tradiciones que heredaron de las primeras generaciones que se asentaron allí.

Es en ese ambiente donde se inicia la trama de esta novela, cuando una serie de misteriosas muertes aparecen ligadas a la aparición de una mano cercenada en el interior de una caja de seguridad que, presuntamente, lleva cerrada más de cincuenta años. La incorruptibilidad del miembro da lugar a una serie de teorías que poco a poco van a ir perfilándose en torno a la figura del Monje Loco.

A medida que transcurre la historia, el autor va proporcionando datos sobre la vida y obra de Rasputín, y llevando a cabo una revisión del personaje de lo más sugerente. Ese aspecto es probablemente el más interesante de la novela, sin desmerecer el thriller en cuestión, que cuenta con los ingredientes necesarios para mantenernos pegados a sus páginas.

El protagonista, un jefe de policía ruso de segunda generación, se pone al frente de una investigación que no cuenta con el apoyo de las autoridades, al haberse diagnosticado como muertes por causas naturales. No obstante, la similitud entre los fallecimientos, la relación que unía a las víctimas y el escaso margen de tiempo que hay entre ellos, despiertan las sospechas de un hombre suspicaz por naturaleza. Esa desconfianza, adquirida gracias a su historia personal, resulta esencial para justificar sus motivaciones.

La novela cuenta con otros personajes interesantes, como el episkop, el obispo de la comunidad, una especie de sucesor de Rasputín con ciertas dotes curativas, o como algunas de las víctimas, miembros durante la Segunda Guerra Mundial de la 101ª División Aerotransportada. Todos ellos forman parte de una comunidad cerrada y supersticiosa, y de una trama que va adquiriendo cierto tinte de sobrenatural en algunos de sus pasajes.

William Valtos ha construido una historia apasionante, con grandes dosis de misterio y suspense y con algunas pinceladas de la historia rusa de los primeros años del siglo XX. Muy recomendable.
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martes, 22 de febrero de 2011

Morir a los 27 - Joseph Gelinek

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Reseña - por Pilar Alonso. Publicada originalmente en www.ciberanika.com

Plaza&Janés, Octubre 2010
Género: Novela
512 páginas

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Alguien ha disparado a John Winston, líder del grupo The Walrus, la banda de rock más importante del momento. Con él parece cumplirse la maldición de músicos famosos fallecidos a la edad de 27 años: Jim Morrison, Janis Joplin, Jimi Hendrix, Kurt Cobain…

El inspector Raúl Perdomo será el encargado de investigar su asesinato, pero la tarea se complica cuando Mark David Chapman, el asesino de John Lennon, que aún permanece en prisión, se confiesa autor del crimen.
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En sus dos novelas anteriores, La décima sinfonía y El violín del diablo, Joseph Gelinek demostraba su gran conocimiento de la música clásica. En esta ocasión, le toca el turno a algo tan moderno como el rock, y se defiende igual de bien.

El protagonista es el mismo que en sus anteriores entregas: Raúl Perdomo, ahora ascendido a inspector, y su historia personal continúa desarrollándose al margen del caso que le toque investigar. Esa continuidad, ese reencontrarse con un personaje al que ya le habíamos tomado cariño, contribuye a hacer más atractiva si cabe esta novela.

Porque lo cierto es que cuenta con ingredientes muy interesantes, siendo los más relevantes los que tienen que ver con la historia de la música moderna o con las maldiciones y leyendas asociadas a ella. De hecho, la novela se inicia con la escena del asesinato de Lennon, cuyo significado para la trama no tarda en ser desvelado.

Cada capítulo lleva el título de una canción y al final del libro hay una relación de todas ellas que sirve como guía para confeccionar la banda sonora de esta historia. Todas ellas han sido elegidas con gran acierto y revelan el mimo que el autor ha dedicado a su obra.

Anécdotas y curiosidades sobre la música moderna se alternan con el desarrollo de una investigación que toca temas como las mafias del Este o la piratería, y el personaje de Raúl Perdomo vuelve a brillar en una trama bien construida y muy amena.

Joseph Gelinek ha vuelto a dotar a su thriller de esa originalidad que ya le caracteriza, jugando con la música como con un personaje más de la historia. El resultado es una novela absorbente y con mucho ritmo que se lee sin respiro.
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martes, 31 de agosto de 2010

El violinista de Praga - Michael Crane

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Reseña - por Pilar Alonso. Publicada originalmente en www.ciberanika.com


Grijalbo, Junio 2010
Género: Novela
399 páginas


Praga, 1787. El intendente Karl Maria von Weber se enfrenta a una serie de crímenes atroces mientras la ciudad se prepara para asistir al estreno de Don Giovanni, la última ópera del afamado compositor Wolfgang Amadeus Mozart.

El asesino deja junto a cada una de sus víctimas un pedazo de pergamino con un dibujo y unas palabras cuyo significado nadie es capaz de desvelar. Y todas las pistas apuntan hacia el músico, que se convierte en el principal sospechoso.
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Este thriller histórico cuenta con un personaje de lujo: Mozart, uno de los músicos sobre los que más se ha escrito. El autor nos presenta a un hombre frívolo y caprichoso, superficial, vanidoso y presumido. Lo cierto es que en ningún momento llega a caer simpático al lector, que se deja influenciar por todo tipo de comentarios perniciosos. Sólo cerca ya del final, desciende la virulencia de los ataques a su figura y logra redimirse un poco a nuestros ojos. El magnífico genio de la música queda oculto tras la silueta de un personaje que parece casi una caricatura, al estilo de la película de Milos Forman.

Otros personajes ligados a su persona desfilan también por las páginas de esta novela: su mujer Constance, su padre Leopold (que aunque aparece en el libro llevaba ya muerto unos meses en la vida real), el libretista Lorenzo Da Ponte… todo con la intención de dotar al personaje de un entorno verosímil.

El autor se toma algunas otras licencias históricas a lo largo de la trama, que gira alrededor de los crímenes y del intendente von Weber, verdaderos protagonistas de la historia. Una historia entretenida, sin mucho fondo pero con buen ritmo, bastante superficial, de lectura ágil y con algunas sorpresas argumentales.

Una lectura ligera y sin pretensiones para cualquier tarde de verano.
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martes, 18 de mayo de 2010

La hija del Apocalipsis - Patrick Graham

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Reseña - por Pilar Alonso. Publicada originalmente en www.ciberanika.com

Grijalbo, Marzo 2010
Género: Novela
576 páginas


Nueva Orleans se prepara para afrontar el huracán más devastador de su historia. En medio del caos, una anciana transmite antes de morir un poder extraordinario a Holly, una niña de once años, que desde ese momento deberá ser protegida a toda costa.

Para ello contará con la ayuda de Marie Parks, una de las mejores agentes del FBI, que además posee el don de poder introducirse en la mente de los demás.

Ambas parecen ser la única esperanza para la amenaza que se cierne sobre la Humanidad. Un ser tenebroso está a punto de iniciar el Apocalipsis.
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Patrick Graham recupera a la detective del FBI Marie Parks, uno de los personajes de su anterior novela - El evangelio del mal -, para contarnos una historia muy diferente.

Aquí la idea central es la de un Apocalipsis en el que la mayoría de la Humanidad desaparecerá de la faz de la Tierra. Pero no debido a ninguna catástrofe natural, sino a la mano del hombre. Un hombre que alberga en su interior un oscuro poder capaz de lograr sus fines. Frente a él, las fuerzas del bien encarnadas en las Reverendas, ancianas portadoras de la única fuerza capaz de enfrentarse a él, y a quienes acompañan los Guardianes de los Ríos. Una de esas Reverendas ha volcado antes de morir toda su energía en una niña de once años, una niña a la que la detective Marie Parks deberá proteger.

Alta tecnología, fantasía y mucha acción son los elementos de los que se vale Patrick Graham para sumergirnos en este trepidante thriller. La capacidad de leer el pensamiento de los demás y de colarse en sus mentes es quizá uno de los aspectos más suculentos de la trama y el inicio de ese Apocalipsis y de esa carrera contra el tiempo es sin duda el otro.

Esta novela, tremendamente visual, recuerda en algunos momentos a una de las obras más famosas de Stephen King: Apocalipsis. Tal vez por la atmósfera o por algunos de los personajes o situaciones, resulta fácil evocar el libro de King, y eso es un punto a favor de Graham.

El poder de la Naturaleza, encarnado especialmente en los ríos y en sus Guardianes, es un elemento esencial de la historia y las consideraciones acerca del mal uso que hacemos de ellos, de la Naturaleza en su conjunto, invitan a la reflexión. Sobre ese trasfondo “ecológico” se despliega una trama compleja y bien hilvanada, con un ritmo vertiginoso, con personajes siniestros, escenarios asombrosos y situaciones tensas, y todo ello contribuye a que seamos incapaces de levantarnos del sillón hasta haber alcanzado la última página.

En un momento en que el tema apocalíptico se ha puesto de moda, Patrick Graham ofrece una visión muy particular del tema. Una visión inquietante y terrorífica, pero también con un atisbo de esperanza.
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martes, 12 de enero de 2010

La danza del cementerio - Douglas Preston y Lincoln Child

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Reseña - por Pilar Alonso. Publicada originalmente en http://www.ciberanika.com/

Editorial Plaza & Janés, Septiembre 2009
Género: Novela
447 páginas

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William Smithback, periodista de The New York Times, sufre un brutal ataque en su apartamento. Las cámaras del edificio han grabado al asesino, que ha sido identificado como un vecino del inmueble, fallecido unas semanas atrás.

El agente especial Pendergast y el teniente Vincent D’Agosta inician una investigación que les llevará a una zona aislada del norte de Manhattan. Allí reside una secta que parece practicar el vudú y que guarda celosamente sus secretos.
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Pendergast es uno de los personajes más misteriosos que yo haya visto en novelas policíacas o en thrillers, más aún que el enigmático Sherlock Holmes, que ya es decir. Y en esta nueva entrega de Preston y Child vamos a saber un poquito más acerca de él. Los autores, conscientes del enorme interés que suscita el personaje, nos han ido proporcionando datos a lo largo de varios libros, con lo que es posible hacerse una idea general de la historia de este agente del FBI, que acude a los escenarios en su Rolls Royce de 1959 con Proctor, su chófer. Con La danza del cementerio vamos a rellenar un hueco más de ese fantástico puzzle.

Y esa pieza tiene que ver con la infancia de Pendergast en Nueva Orléans y su relación con el vudú, relevante para el caso que tanto él como D’Agosta tienen entre manos. Personajes que ya conocemos de otras entregas se mezclan con algunos nuevos a los que sin duda volveremos a ver, en un caso escalofriante y terrorífico.

No hay duda de Douglas Preston y Lincoln Child dominan a la perfección el suspense, el ritmo y la tensión, y esta novela es una buena muestra de ello. Adictiva, absorbente, siniestra... posee todos los ingredientes para robarle el sueño a cualquiera.
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jueves, 26 de noviembre de 2009

El símbolo perdido - Dan Brown

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Reseña - por Pilar Alonso. Publicada originalmente en http://www.ciberanika.com/

Editorial Planeta, Octubre 2009
Género: Thriller
617 páginas



Robert Langdon, experto en simbología, recibe la invitación de Peter Solomon, masón, filántropo y amigo, para dar una conferencia en el Capitolio, en Washington.

Pero el secuestro de Peter Solomon y la aparición de una mano cercenada con símbolos tatuados, cambiará por completo los planes. La CIA se pone al frente de la investigación y Langdon deberá esquivarla para cumplir las exigencias del secuestrador.

Acompañado por Katherine Solomon, hermana de Peter, dispondrá de doce horas para desentrañar algunos de los misterios mejor guardados de la Historia.
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La última novela de Dan Brown ha sido uno de los libros más esperados del año. Y el que fuera autor de El código Da Vinci ha vuelto a inundar las librerías del mundo entero con su último trabajo: El símbolo perdido.

De nuevo es Robert Langdon el protagonista y la acción se sitúa en la ciudad de Washington en el transcurso de una sola noche. Una noche, eso sí, que da para mucho. La masonería es en esta ocasión el tema de fondo escogido para un thriller repleto de acción y de apuntes sobre la historia de una serie de personajes que se han considerado miembros de la masonería: Francis Bacon, George Washington, Thomas Jefferson… y sobre todo Isaac Newton. Parece que sacar a la palestra a reconocidos científicos es el último boom en lo que este género se refiere, dotándoles de unas ideas, convicciones o hechos bastante cuestionables.

Dan Brown posee la capacidad de jugar con los datos históricos y conseguir que el lector se crea sus planteamientos, en algunos casos sin albergar duda alguna. Esa vehemencia vuelve a aparecer en esta novela, en el que la libre interpretación del autor da pie a un sinfín de elementos no contrastados pero que él logra que parezcan plausibles.

Así, juega con el simbolismo de la ciudad de Washington, con los padres fundadores de los Estados Unidos, con la masonería o con la ciencia para crear una trama con los atractivos que ya le hicieron famoso hace unos años y que consiguen no sólo que el lector disfrute con un thriller bastante bien construido, sino que se haga preguntas, que se cuestione cosas y que se pasee por google tratando de desentrañar los grandes misterios de la Humanidad.

Muchos datos y mucha acción son las características de este trabajo, un thriller entretenido e interesante que me consta se va a vender mucho estas Navidades.
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sábado, 31 de octubre de 2009

El resucitador - James McGee

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Reseña - por Pilar Alonso


Editorial Bóveda, 2009
Género: Novela histórica
504 páginas


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En los primeros años del siglo XIX pululan por Londres varios grupos dedicados al robo de cadáveres para cubrir las necesidades de las escuelas de medicina. Mathew Hawkwood, antiguo soldado y ahora un runner de Bow Street, es designado para llevar el caso.

Al mismo tiempo, desaparece de un manicomio un coronel cirujano del ejército, y para hacerlo ha recurrido al asesinato. Hawkwood también deberá encargarse de ese asunto, sin saber que ambos están relacionados.


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Es difícil tratar de imaginar el trabajo de los médicos en la primera mitad del siglo XIX, cuando aún se ignoraban tantas y tantas cosas sobre el funcionamiento del cuerpo humano. Muchos adelantos se debieron a la oportunidad que tuvieron muchos de ellos de trabajar con cadáveres, en ocasiones en la clandestinidad hasta la Ley de Anatomía de 1832. Y ese tema es el que subyace bajo la trama de El Resucitador, novela en la que un grupo de ladrones de cadáveres suministran material a las distintas escuelas de medicina de Londres.

Pero la novela va mucho más allá de la simple anécdota y muestra un aspecto aún más sórdido en el ya de por sí morboso asunto. Cómo esos ladrones arrancaban los dientes a los muertos y los vendían a los dentistas, que luego éstos colocaban en las bocas de ciudadanos pudientes, o cómo los restos de los cuerpos eran hervidos para fabricar velas y jabón.

Todo eso, que parece sacado de cualquier película de terror, no es producto de la desbordante imaginación del autor, como él mismo reconoce al final del libro, donde incluso nombra algunas obras que ha consultado para esta novela.

Como siempre, los ricos escapaban a este tipo de prácticas. Ellos podían pagarse mausoleos, lápidas de piedra y rejas metálicas para resguardar su lugar de descanso. Los pobres debían conformarse con, en el mejor de los casos, un ataúd de madera mala y un entierro a pocos palmos del suelo, lo que favorecía mucho la tarea de los ladrones.

El autor ha sabido plasmar con acierto todo ese entramado y el mercado existente para dichas mercancías. Pero además ha sabido trasladarnos a un Londres muy alejado de la imagen glamourosa de los poderosos, creando una atmósfera lúgubre y maloliente, repleta de malhechores y tabernas, de callejones e inmundicia.

Y en medio de todo ello, la historia de un coronel del ejército, cirujano de profesión, que ha huido de un manicomio y de su perseguidor, Hawkwood, un runner de Bow Street, el cuerpo de policía que daría origen a Scotland Yard. Mientras Hawkwood persigue a su asesino se adentrará en el submundo más mórbido de la ciudad, y descubrirá más de lo que nunca hubiese deseado saber.

La novela contiene algunos detalles sobre la medicina de la época de lo más interesantes, especialmente una operación de cálculos en la vejiga que tiene lugar en un aula repleta de estudiantes y que ilustra a la perfección el modo en el que tanto cirujanos como pacientes debían enfrentarse, con los escasos medios de los que disponían, a operaciones que hoy resultan casi banales.

La novela tiene ritmo, buenos personajes, un argumento atractivo y una atmósfera bien definida. Necesitaría, no obstante, una revisión. En ocasiones no existe separación alguna entre escenas y hay algunas erratas. Y, no sé si por obra del autor o del traductor, hay varias expresiones modernas que, además de ser incongruentes, restan autenticidad a una obra que, por lo demás, está bien ambientada y concebida.
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sábado, 10 de octubre de 2009

El violín del diablo - Joseph Gelinek

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Reseña - por Pilar Alonso. Reseña y entrevista publicadas originalmente en www.ciberanika.com
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Editorial Plaza&Janés, Junio 2009
Género: Novela
427 páginas
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Raúl Perdomo, inspector de policía, acude al Auditorio Nacional en compañía de su hijo para escuchar a Ane Larrazábal, virtuosa del violín, que va a interpretar el Capricho nº 24 de Paganini, una de las piezas más difíciles jamás concebida.

Cuando es solicitada la presencia de la policía en los camerinos, Perdomo descubrirá el cadáver de la concertista, con una palabra árabe escrita en el pecho, y el robo de su violín, un valioso Stradivarius.

El misterio parece rodear al instrumento, que tiene tallada en la voluta la cabeza de un demonio.
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Un thriller no deja de ser una historia llena de persecuciones, misterios por resolver, asesinatos y grandes dosis de suspense. Es lo que uno espera encontrar cuando abre las páginas de cualquiera de ellos.

Si el autor sabe añadirle un toque especial, algo que lo distinga de los otros cientos de libros del mismo género, tenemos novelas como El violín del diablo.

Como ya ocurrió en La décima sinfonía, Joseph Gelinek ha convertido a la música en una protagonista más de su novela, con piezas, anécdotas y músicos de la talla de Paganini adornando sus páginas. En este caso, la trama gira alrededor de un instrumento maldito, un excelente reclamo.

La trama está bien planteada, la relación del policía protagonista con su hijo está bien trabajada, tiene sentido del humor, pero es precisamente la presencia de la música lo que la dota de una pátina especial y sugerente de la que resulta muy difícil sustraerse.

Es cierto que el autor aprovecha cualquier oportunidad para introducir nuevos datos, ya sea sobre músicos, instrumentos, escenarios o piezas musicales, como si durante unos párrafos en lugar de leer una novela leyéramos un ensayo. En algunas ocasiones dicha presentación resulta un tanto forzada, pero no se puede negar que la información que proporciona es tan interesante que casi se pasa por alto el modo en el que accedemos a ella.

Una novela sumamente entretenida, amena y absorbente. Y una delicia para los sentidos si se atreven a buscar algunas de las piezas que aparecen en ella.
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Entrevista a Joseph Gelinek por "El violín del diablo"

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por Pilar Alonso

Leer Reseña El violín del diablo.



Tras el éxito de La décima sinfonía, publicada en más de quince países, Joseph Gelinek vuelve a sorprendernos con otra novela músico-policíaca. Bajo el seudónimo se esconde un hombre amante de la buena música, divertido y gran conversador.


- ¿Por qué elegiste a Paganini? ¿Y por qué un violín?

Pues verás, un día, tras un concierto, estuve charlando con Ara Malikian, un violinista soberbio que interpreta muy bien a Paganini. Él fue quien me contó la historia de Ginette Neveu (una violinista famosa que murió en accidente de avión en 1949 y cuyo Stradivarius nunca se encontró). Pues bien, Ara Malikian me contó que el luthier de Neveu, Etienne Vatelot, estaba un día frente al televisor y vio a un músico con un violín. Se quedó perplejo y exclamó: ¡ése es el violín de Ginette! Lo tenía otro músico. ¿Cómo no hacer una novela con esa historia? Y el violín maldito me llevó enseguida a Paganini, porque violín y Paganini son una sola cosa.


- El personaje de Paganini que perfilas en tu novela es un personaje realmente fascinante. ¿Era realmente así o te has tomado algunas licencias sobre él?

La parte de Paganini está muy trabajada, me llevó mucho tiempo y esfuerzo documentarme y para ello tuve que emplear el servicio de documentación de las Universidades USA, un servicio muy restringido y de muy difícil acceso. Así es que casi todo lo que aparece de él en la novela es cierto. Estaba en un estado lamentable hacia el fina
l de su vida, tal y como aparece en el libro.


- ¿Por qué crees que Paganini nunca fue considerado un músico de primera fila?

Era un intérprete fabuloso, lo sabemos por dos vías. Una directa: los testimonios de la gente que le oyó tocar y luego a partir de sus propias composiciones: nadie que no tocase como él podría escribir esa música.

Pero para mí no deja de ser un compositor un poco flojo, que repite y repite un par de ideas, en contraposición a otros músicos más generosos, como Chopin, Bach, Beethoven o los Beatles.


- ¿Los Beatles?

Lo que mucha gente no sabe es que los Beatles son compositores clásicos, en el sentido de que introducen en el previsible rock and roll elementos de tanta sofisticación como en la música clásica. Estoy hablando de escribir una canción en modo dórico, como en Eleanor Rigby, o de modular en el estribillo para que haya más contraste, como en Penny Lane, o en crear hermosos ostinati como en Julia. La gente no sabe lo importantes que son los Beatles, capaces de devolverle al público el gusto por la buena música. Por eso son los Schubert del siglo XX.


- ¿En quién te basaste para perfilar el personaje de Ane Larrazábal, la virtuosa del violín?

Físicamente tenía en mente a Janine Jansen, aunque desde el punto de vista de la personalidad, creo que Ane es en realidad Ginette Neveu. Neveu plantó cara a los monstruos sagrados de la época, como Oistrakh, al que ganó en un concurso de violín. Ella era la única mujer entre los Heifetz, Menuhin, etc., ahora hay docenas. Esa personalidad ferozmente competitiva de Ane es de Neveu.
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- ¿Cuáles son tus autores de referencia?

Una de las razones por las que escribo misterios musicales se debe a la novela Muerte en la Fenice, de Donna Leon, un libro muy premiado y cuya parte musical yo pensé que se podía mejorar.

Otra obra que me influyó fue Un asesinato musical, de Batya Gur, la Agatha Christie de Israel, según la Wikipedia, y en la que un asesino estrangula con una cuerda de violonchelo.

Y otra influencia es Stephen King, un enorme escritor que ha elegido el terror para dar su visión del mundo. Me gusta cómo trata lo sobrenatural y he intentado imitarle un poco, pero sin excesos. Como soy bastante escéptico con esos temas, igual que el inspector Perdomo, quería hacer una novela en la que hasta yo pudiera creerme que hay fuerzas ocultas, en este caso un violín, un violín que contamina a los que le rodean y que, de un modo u otro, causa la muerte de todos aquellos que lo poseen.


- ¿Es realmente el mundo de la música tan competitivo como apuntas en tu novela? Parece como si los intérpretes de música clásica estuvieran muy lejos de eso.

Es muy competitivo, pero no porque sea de música clásica, cualquier actividad que consista en atraerse el favor del público es competitiva, ya se llame rock, teatro o literatura.


- En el libro comentas que la Filarmónica de Berlín tiene una agenda muy ocupada ¿Es realmente así? ¿Por qué?

No sé si está especialmente a tope esa agenda, pero dado que es una de las tres mejores orquestas del mundo, me figuro que deber estar solicitadísima.


- ¿Cuáles son las otras dos?

Eso es muy subjetivo, pero a mí hay un director que me encanta, que es Gergiev, y John Elliot Gardiner con su Orquesta Revolucionaria y Romántica, la de Chicago en tiempos de Solti era una de las tres.


- Algo que me ha llamado la atención es la idea de que, cuando un músico entra a formar parte de una orquesta, debe pasar un período de prueba y luego todos sus componentes deben votar si se queda o no. ¿Es realmente así? ¿También vale con el director de orquesta o sólo con los músicos?

Los músicos en las orquestas sinfónicas tienen una fuerza brutal. Si alguien se les mete entre ceja y ceja, no hay nada que hacer. Y le hacen el vacío hasta que se marcha.

En cuanto a los directores de orquesta, no sé si se hace de forma oficial, pero seguro que ningún Patronato contrataría a un director que la orquesta vetara, y aunque no tengan derecho real de veto, en la práctica es casi lo mismo, porque si está ahí es porque la orquesta lo ha aceptado.


- ¿Es cierto que existen varias piezas musicales asociadas con el diablo, como la Danza macabra de Saint Saëns o Las brujas de Paganini?

Sí, todas las que aparecen en la novela y algunas más, como La sinfonía fantástica, de Berlioz.


- En la novela aparece la Fundación Stradivarius Society de Chicago, que presta sus instrumentos a músicos de cierta talla. ¿Qué hay de cierto en ello?

Todo, porque casi nadie posee un Strad, todo el mundo lo tiene en préstamo vitalicio, y tiene que pagar el seguro anual, que no es barato, y dar una serie de conciertos ante los mecenas.


- La décima sinfonía, El violín del diablo… la próxima novela, ¿también sobre música?

Por supuesto, es el sello que define mis novelas: la música. Sólo te puedo decir que
está ambientada en el mundo del rock, y que el mundo del rock está lleno de misterios.
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martes, 8 de septiembre de 2009

Los lugares secretos - León Arsenal

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Reseña - por Pilar Alonso
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Editorial Martínez Roca, Mayo 2009
Género: Novela
445 páginas

Claudia Ugarte recibe la inesperada llamada de Eduardo, un amigo de Jacobo, su antiguo novio, que rompió con ella hace dos años a través de un e-mail. Tras acceder a encontrarse con él descubre que tal vez Jacobo no fuese quien escribiera aquel mensaje ya que, desde que abandonara al país con destino a Italia y Thailandia, no se ha vuelto a saber de él.

Eduardo sospecha que la investigación que estaba llevando a cabo su amigo sobre la simbología en la arquitectura no es tan inocua como pudiera parecer.

Cuando Eduardo también desaparece en las mismas circunstancias que Jacobo, Claudia empieza a preguntarse si las descabelladas teorías de Eduardo no guardarán parte de verdad.

Con ayuda de Alejandra, una amiga historiadora, tratará de descubrir qué era lo que ambos andaban investigando, sin saber que está poniendo su vida en serio peligro.
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Cuando caminamos por las calles de nuestras ciudades, ¿cuántos nos fijamos en los detalles arquitectónicos de los edificios, en las molduras o los relieves, en las estatuas o los rincones que adornan sus fachadas? Y sin duda todos ellos tienen una historia real detrás, un motivo por el que fueron elegidos en lugar de otros cualquiera. Pues esos detalles que pasan desapercibidos para la mayoría son el eje central sobre el que gira la trama de Los lugares secretos.

Esta novela, además de un thriller bastante bien planteado y resuelto, es un recorrido arquitectónico por la ciudad de Madrid, por fachadas, cementerios, parques y calles, y también por algunas de sus leyendas. Sin apabullarnos ni sobrecargarnos de datos, el autor nos va proporcionando a lo largo del libro todo tipo de jugosos detalles, que sin duda los habitantes de Madrid sabrán reconocer.

Por si eso fuera poco, León Arsenal coloca sobre el tapete el tema de las religiones, en concreto las distintas corrientes filosóficas del gnosticismo de los primeros años del cristianismo.

Todo ese conglomerado de datos, arquitectónicos y religiosos, son el escenario sobre el que se desarrolla la trama, un thriller con buenos y malos, asesinatos, persecuciones, sectas y romance.

Pese a lo complicados que puedan parecer a priori los temas que trata, lo cierto es que es un libro que resulta fácil de leer. El autor ha sabido plantear el argumento para que resulte atractivo y el ritmo es adecuado. Si a ello le añadimos un poco de suspense tenemos una novela de lo más entretenida y amena.
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jueves, 9 de julio de 2009

Blasfemia - Douglas Preston

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Reseña - realizada por Pilar Alonso y publicada originalmente en www.ciberanika.com

Editorial Plaza&Janés, Abril 2009
474 páginas
Género: Novela


El acelerador de partículas más potente del mundo se halla en Arizona, a varios metros bajo tierra, tratando de recrear el Big Bang. Hace dos meses que debería estar funcionando, pero algo ha sucedido y los científicos lo están ocultando.

Wyman Ford, ex-miembro de la CIA, recibe instrucciones para llevar a cabo una doble misión: por un lado tranquilizar a la población navajo en cuya reserva se encuentra la máquina. Por el otro, tratar de descubrir qué esconden los científicos.

Mientras, comienzan a circular rumores cada vez más radicales acerca de los experimentos que tratan de negar la existencia de Dios.
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Nos encontramos con un thriller a la vieja usanza, sin manuscritos ni conspiración eclesiástica de por medio, aunque la religión juegue un papel importante en la novela. Yo quizás la etiquetaría de thriller científico, porque ese aspecto es esencial en el libro y Douglas Preston parece conocer bien el tema. Aceleradores de partículas, matemáticas, física cuántica, agujeros negros... toda una terminología puesta al alcance del lector que, aunque se pierda con algunos datos técnicos, puede retener lo suficiente como para seguir la trama sin tropiezos.

El argumento no es especialmente original: el típico ex-miembro de algún equipo de fuerzas especiales que acude para averiguar qué se está cociendo, un antiguo amor de por medio, y un secreto por descubrir. Aunque hay un aspecto que cada vez se estila más en la literatura de nuestros días: el valor de internet. En este caso, una carta colgada en la red que aparece tres horas más tarde en casi cincuenta mil webs de todo el país. No sé si sucedería así de rápido en la vida real, pero no creo que se alejara mucho de esas cifras. Ese poder de divulgación de las noticias y los mensajes, unido al fanatismo de algunos sectores de la población, van a ser cruciales en el argumento.

La novela es de aquellas que atrapan desde el inicio. Mucha acción, personajes bien perfilados, suspense, diálogos ágiles y descripciones escuetas.

Personalmente prefiero la saga del agente Pendergast que Douglas Preston escribe junto a Lincoln Child, aunque reconozco que he pasado un par de días completamente absorta en Blasfemia, un thriller de los de siempre y que, por esa misma razón, se lee con sumo agrado.
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miércoles, 12 de noviembre de 2008

Río de tinieblas - Rennie Airth

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Reseña - realizada por Pilar Alonso y publicada en www.ciberanika.com


Editorial Tropismos
412 páginas
Género: Novela


Esta novela, del escritor sudafricano Rennie Airth, obtuvo el Grand Prix de Litérature Policière francés en el 2004.

Verano de 1921, Surrey, Inglaterra. En una mansión solariega aparecen los cadáveres del matrimonio Fletcher y de dos criadas. Todo parece indicar que se trata de un robo con violencia.

Al frente de la investigación el inspector John Madden, de Scotland Yard, que tiene una opinión distinta. Veterano de las trincheras de la Primera Guerra Mundial, es un hombre duro y marcado por la tragedia.

Madden tratará de demostrar que el extraño ritual de las muertes es obra de un psicópata y que volverá a hacerlo... algo en lo que no se equivoca.


Opinión

Al parecer, el autor encontró entre los papeles de su familia un álbum de fotos de la Primera Guerra Mundial y eso le llevó a escribir una novela en la que el protagonista hubiese participado en dicha contienda. El resultado es asombroso.

La obra está perfectamente ambientada, e incluso documentada, y al leerla a uno le cuesta creer que fuese escrita en 1999. Es tal su realismo, el modo en que ha respetado las formas, que uno cree estar leyendo una obra de Agatha Christie, pero en mejor. Incluso uno de los personajes lleva el nombre de la primera novela de la famosa escritora.

Acostumbrados como estamos a que las obras que mencionan las Guerras Mundiales lo hagan especialmente con la Segunda, es de agradecer una que, aunque no sea de lleno, trate la que fue conocida entonces como la Gran Guerra, para mi gusto, mucho más interesante. Así, el autor proporciona detalles sobre las trincheras, costumbres militares, y horrores de los escenarios de batalla, pero todo en un segundo plano, sin olvidar en ningún momento la trama principal: el thriller policíaco.

Pero es que, además, dicha trama es magnífica. Intriga, suspense y tensión desde la primera hasta la última página, uno de esos libros que eres incapaz de dejar y que, a las tres de la mañana, a duras penas logras cerrar con la esperanza de volver a cogerlo al día siguiente, en el primer instante libre, para terminarlo. Y mientras tratas de dormirte, continúas navegando por sus páginas, rememorando los detalles, los personajes, las escenas...

No es de ese tipo de novelas en las que uno no sabe quién es el asesino hasta el final. No, conocemos su nombre, sus pensamientos y anhelos, cómo se mueve y hacia dónde se dirige. Asistimos a los acontecimientos desde su visión, y el contrapunto de los investigadores. Y, a pesar de ello, esa “falta de misterio” en cuanto a su identidad no le resta a la novela ni un ápice de intriga.

En el proceso de investigación nos encontramos con las limitaciones de la época, que deduzco el autor ha tratado con rigor. En nuestros días estamos acostumbrados a oír hablar de pruebas de ADN, reconstrucción de escenarios, el AFIS, el escáner y un sinfín de técnicas (la serie CSI nos mantiene al día). En cambio, en la década de los años 20 del siglo pasado, dichos adelantos no existían. Una de las cosas que más me han llamado la atención, por poner un ejemplo fácil, es que los policías no disponían de coches oficiales en la mayoría de los casos. Debían desplazarse en tren, en taxi o caminando, y sólo en contadas ocasiones el Departamento les suministraba un vehículo para desplazarse.

Además, el libro está escrito con una prosa elegante y cuidada, un placer para la mente. Y cuenta con el extraño don de sumergirte con una facilidad pasmosa en el ambiente, de casi codearte con los personajes, algo que no acostumbro a encontrar.

Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con una novela policíaca. “Río de tinieblas” parece ser el primero de una serie cuyo protagonista será el inspector John Madden.

Ya estoy deseando que se publique el siguiente.
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