domingo, 28 de diciembre de 2008

Herodoto en Babilonia

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Apuntes - por Pilar Alonso



A Herodoto, historiador griego del siglo V a.C., se le considera el padre de la historiografía. En su obra Historia, compuesta de nueve libros, realiza un recorrido por la Historia global de la Antigüedad, de vital importancia para los autores que le sucedieron.

Entra las muchas curiosidades y datos interesantes que aparecen en su obra, quisiera destacar hoy una que figura en el libro I, donde el griego habla sobre Babilonia.

Según Herodoto, una de las "vergonzosas" costumbres de los babilonios consistía en que toda mujer babilonia debía sentarse en el templo de Afrodita y entregarse una vez al año a un hombre extranjero. Debían tomar asiento, colocarse una corona de cordel en la cabeza, y aguardar a ser elegidas. Había muchas mujeres, unas que llegaban y otras que se iban, y las más adineradas aguardaban en el interior de espléndidos carruajes, acompañadas de su séquito, para no mezclarse con las otras mujeres.

Los pasillos eran recorridos por los hombres, que hacían su elección. Ninguna mujer podía regresar a su casa sin que un extranjero hubiese puesto dinero sobre sus rodillas y se hubiese acostado con ella fuera del santuario. Al colocar el dinero, él debía decir “Invoco a la diosa Mílita” (que era como conocían a Afrodita). La cantidad de monedas no era importante, podían ser muchas o pocas, pero ella no podía rehusar en ningún caso, ya que ese dinero se consideraba sagrado. Debía seguir al primero que se lo ofreciese.

Cuando había cumplido su deber para con la diosa, podía regresar a casa. Todas las dotadas con belleza y buena figura, continúa Herodoto, regresaban muy pronto.

Las menos agraciadas podían pasar hasta tres y cuatro años esperando cumplir la costumbre.
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7 comentarios:

Celia Santos dijo...

Como diríamos hoy en día, algunas se quedaban "pa vestir santos" jejejeje. La pregunta es, las que permanecían largo tiempo a la espera de su ofrenda ¿de qué vivian? ¿Quién las mantenía?

Como siempre, un apunte fantástico, mi niña!

Besitos navideños

Pilar Alonso Márquez dijo...

Bueno, Herodoto no lo comenta, pero como era un servicio para el templo, y el dinero se quedaba allí, pues imagino que el templo les daría también de comer.

Muacks navideño

Anónimo dijo...

si la costumbre era "una vez al año" y las habia que debian esperar hasta tres o cuatro años... La cosa se complicaba ¿no?

Y ¿Quien controlaba las liquidaciones?

feli

josephb macgregor dijo...

Te voy a enviar a tu home un paquetito con unos libros que sé que te gustarán y en los que se cuentan muchas anécdotas parecidas a éstas y otros...
Espero te guste mi regalo.
Besos y gracias por los apuntes.
Josephb

Pilar Alonso Márquez dijo...

Gracias Joseph!!!

Eres un sol.

Rodrigo dijo...

Hola, Pilar. Aquí un hislibreño.

Dos cosas: felicitarte por el estupendo blog que tienes, en primer lugar. Y en segundo, señalar que esta entrada me incita a leer con más ganas de las que ya tengo a Heródoto. Referencias sobre su obra y sobre su importancia no escasean, ciertamente, y en Hislibris se lo tiene en gran concepto. Aparte, leí el libro de Kapuscinski 'Viajes con Heródoto', un hermoso reclamo para la obra de este griego. Así pues, espero comenzar a disfrutarla dentro de poco, que ya me he hecho con los dos primeros volúmenes de Gredos.

Feliz 2009.

Pilar Alonso Márquez dijo...

Hola Rodri, encantada de verte por aquí!!! Y gracias por tus comentarios.

De Kapuscinski leí Ébano, que me gustó mucho. Tengo pendiente el de "Viajes con Herodoto", no sé qué tal estará, porque el original es apasionante.